martes, 23 de noviembre de 2010

El valor de la imagen

Martes, 23 de noviembre de 2010. San Clemente.

Siguiendo con la reflexión de ayer voy a continuar con el mundo de la imagen. En Ideaspropias Editorial hemos realizado recientemente un reestyling de nuestra identidad visual. A partir del nombre, logo (símbolo) y colores corporativos se creó una adaptación más actual e innovadora, acorde con las nuevas tendencias de diseño y suavizando la gama cromática, y se desarrollaron aplicaciones a los principales elementos de comunicación de la marca: la papelería de la empresa, los documentos de trabajo diarios (facturas, presentaciones, etc.), la rotulación de las oficinas, el diseño de la nueva página web (de la que hablaré largo y tendido en el futuro), los materiales comerciales, el merchandising...

La identidad visual nos identifica en un primer término de cara a nuestros públicos: clientes, proveedores, distribuidores, sociedad... y frente a la competencia y constituye una parte destacada a la hora de construir la imagen global de la empresa. Esta imagen más sensorial se complementa con otra mucho más importante y difícil de "crear" y, sobre todo, de mantener de acuerdo con los valores que queremos transmitir porque depende de la subjetividad de muchas personas y requiere de un duro y constante trabajo diario: la reputación corporativa.

En la creación de la reputación corporativa intervienen factores subjetivos e intangibles como son la calidad del producto, la atención al cliente, el trato con autores, proveedores y distribuidores, la atención comercial, el cumplimiento de plazos de entrega, la capacidad de resolución de potenciales incidencias, el servicio postventa, la transparencia en la comunicación y un largo etcétera que construyen el valor más destacado de una empresa: su percepción pública.

Es ahí dónde debemos trabajar con profesionalidad todos los miembros de una empresa, porque cada uno de nosotros generamos imagen con nuestro quehacer diario. Para ello debemos interiorizar la cultura corporativa y transmitir los valores de la empresa (calidad, innovación, flexibilidad...) en cada tarea que realizamos. Porque un halago de un cliente puede pasar desapercibido, pero una queja puede multiplicarse exponencialmente perjudicando nuestra imagen, sobre todo en un entorno globalizado dónde cientos de personas transmiten mensajes en segundos a través de las redes sociales, una posibilidad que puede beneficiarnos, pero también perjudicarnos.

Tras esta reflexión, quisiera recordar al escritor británico Roald Dahl, fallecido en 1990 tal día como hoy, autor de cuentos tan populares -sobre todo por sus versiones cinematográficas- como Los Gremlins, Charlie y la fábrica de chocolate, James y el melocotón gigante o Matilda.

Aprovecho para avanzaros que en Ideaspropias Editorial estamos preparando el lanzamiento de nuestro primer libro infantil, un volumen ilustrado de factura 100 % viguesa cuyos protagonistas son unos simpáticos personajes que estoy segura de que os encantarán (a niños y adultos). Estamos trabajando en el primer cuento pero no está el último, puesto que ya estamos ideando los siguientes... Os mantendré informados.

Que tengais un buen día.

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