martes, 9 de noviembre de 2010

Plagios: no, gracias

Hay un gran enemigo en el mundo de la edición, un fantasma que nos persigue en cada línea, en cada párrafo, en cada texto: el maldito y odiado plagio.

La palabra "plagio" proviene del latín plagiārius, que significa "secuestrador". La etimología es una disciplina muy curiosa... Este acto bandálico de creación hace referencia al acto de "secuestro" de un contenido de un autor ajeno, tratando aquel como si fuera propio.

La originalidad es un tesoro escondido debido, principalmente en la actualidad, al acceso a la información en tan solo un click. La infinita base de contenidos presente en la Red hace cómoda y fácil la "creación" de contenidos, no solo en el ámbito educativo sino también en el profesional. Esto supone una lucha constante que las editoriales tenemos que sufrir... Pero no es cuestión de hoy en día, sino que los plagios literarios han estado presentes desde que existe la literatura. El mismísimo Pitágoras fue acusado por Heráclito de plagiador; el poeta epigramático latino Marco Valerio Marcial escribió a Fidentino, el Plagiario, el siguiente verso: "Corre el rumor, Fidentino, de que recitas en público mis versos, como si fueras tú su autor. Si quieres que pasen por míos, te los mando gratis. Si quieres que los tengan por tuyos, cómpralos, para que dejen de pertenecerme". Leopoldo Alas Clarín no se libró de acusaciones de plagio, al igual que Stendhal y los archiconocidos casos de Camilo José Cela y Lucía Etxeberría. El plagio ya es casi casi un género literario :))

Dibujo de Martín Favelis: http://www.martinfavelis.com/


En mi trabajo, algunas veces, me llama la atención la falta de criterio a la hora de plagiar...Sí, sí, además de copiar directamente un texto de una página web, esta es de escasa calidad y dudosa reputación. Los plagiadores más clásicos copian directamente los textos íntegros de las entradas de la Wikipedia, con sus hipervínculos e incluso sus imágenes. Otros más sofisticados se dedican a cambiar las frases plagiadas de orden e incluso incorporan sinónimos para escapar de la detección del plagio (no hay que olvidar que el parafraseo sin referenciar la fuente también se considera plagio).

Las excusas cuando descubres a estos "plagiadores" también son de lo más llamativas. En unas ocasiones, lo niegan en rotundo pese a que se le envían pruebas del delito; otras veces afirman que no han plagiado sino que los han plagiado a ellos (y yo me pregunto, ¿cómo es posible si aún no se ha publicado su obra?), que el contenido de Internet es libre y por eso lo han tomado "prestado", que no han publicado de las fuentes detectadas si no de sus apuntes universitarios o que no entienden cómo ha sido posible (¿?). Yo tampoco lo entiendo. El caso más curioso que me ha pasado fue cuando un autor plagió directamente una obra publicada por mi editorial. Aunque no os lo creais, negó la evidencia.

Muchos de ellos no ven lo grave que es este secuestro. El artículo 270 del Código Penal dicta que el castigo por plagio, reproducción o comunicación pública de la integridad o parte de una obra artística, literaria y científica fijada en cualquier soporte o comunicada mediante cualquier medio sin la autorización de los titulares de los derechos de propiedad intelectual será castigada con prisión (de 6 meses a 2 años) y multa (de 12 a 24 meses). La actual Ley de Propiedad Intelectual también regula el derecho de autor (del que hablaremos en otro comentario) y otros derechos afines a este (derechos morales, patrimoniales, etc.), pero aún así encontrar una joya original es difícil, aunque cuando al final la encuentras.... vuelves a creer en el concepto romántico de "autor".

3 comentarios:

Alicia dijo...

Una reflexión muy interesante sobre el plagio Irene. No sabía que era tan habitual en el mundo editorial y ¡vaya tarea el perseguirlo! Tu blog es cada vez más instructivo, como lectora te animo a continuar ¡y prometo no plagiarte, como mucho, te citaré!

Miss I.P.E. dijo...

Gracias Alicia. La verdad es que en mi Editorial no me puedo quejar, porque los autores suelen portarse bastante bien y son muy creativos, pero no hay que olvidar que la crisis afecta hasta a la creación de contenidos.

Pilar dijo...

Me sumo a lo que estás planteando hoy en tu blog, IPE. Es escandaloso que encargues una obra a alguien y tenga la carotez de plagiar de contenido que como bien dices está sin refutar y es de escasa calidad como puede ser el caso de Wikipedia. Pero ¿Sabes a mi lo que más me extraña de todo esto? Como la gente ha asumido como fuente de información y referencia de pro la wikipedia. Me asombra que la gente sin más se fie al 100% de la información que contiene y que la utilice como si de una obra maestra se tratara. Alucino... a ver si editores como nosotros podemos ponerle freno de alguna manera a este tema.