martes, 16 de noviembre de 2010

Recordando a Saramago

Martes, 16 de noviembre de 2010. Santa Inés.

"Un libro es casi un objeto. Porque si es verdad que es algo voluminoso, que se puede tocar, abrir, cerrar, colocar en un estante, mirar e incluso oler (¿quién no ha aspirado alguna vez el aroma de la tinta y el papel ya fundidos en una página?) también es verdad que un libro es más que eso, porque dentro lleva, nada más y nada menos, la persona que es el autor. De ahí que sea necesario tener mucho cuidado con los libros, enfrentarse a ellos dispuestos a dialogar, a entender y a tratar de contarles lo que nosotros mismos somos. Los buenos libros, que es de lo que aquí se trata, están hechos con la honestidad y el trabajo de autor, luego hay que tratarlos también con honestidad y sin regatear esfuerzos".

Esta reflexión sobre el libro es una de las numerosas e interesantes aportaciones que nos ha dejado José Saramago, que hoy habría cumplido 88 años. En estas breves palabras, el Nobel de Literatura describe el libro como soporte, habla de páginas y tinta y evoca una experiencia física, que casi podemos palpar y oler y, a continuación, profundiza en el contenido, en otro papel, el del autor, y en el respeto que merece.

Hoy me voy a quedar con la primera parte de las palabras de Saramago, la más física, la que nos conduce al debate que tantas páginas de publicaciones de toda índole, periódicos, foros y blogs ha llenado, ¿matará el e-book al libro tradicional? La segunda parte, vinculada con el contenido y con el autor, la que en realidad es la razón de ser del libro, la comparten ambos soportes.

Personalmente me declaro partidaria de la convivencia (por cierto, hoy se conmemoria el Día Internacional para la Tolerancia), del reparto de funciones, del equilibrio entre soportes. No sé si será posible.

Defiendo a capa y espada las ventajas del e-book: permite almacenar miles de páginas en un espacio reducido, es medioambientalmente más sostenible, aporta nuevas funcionalidades como la posibilidad de incluir notas, comentarios, etc., es en muchas ocasiones más asequible en precio, permite obtener el título deseado de forma inmediata.... Sin embargo, reconozco que jamás podrá suplir el valor sensorial que, como describe Saramago, me aporta el disfrutar de títulos como Ensayo sobre la ceguera en una buena edición en papel.

El e-book encaja a la perfección en el sector de la formación. Es para las editoriales como Ideaspropias, especializadas en soluciones globales de formación multisoporte, una interesante apuesta de presente (más que de futuro) ya que la función didáctica de sus contenidos se configura como un espacio ideal para la convivencia pacífica entre este soporte y el tradicional. Ideaspropias dispone ya de más de la mitad de su fondo digitalizado (y creciendo), pero de momento continúa mandando el papel. El futuro nos dirá si la tendencia se consolida y desde aquí os lo iré contando.



No puedo finalizar la entrada de hoy sin recordar alguna de las obras maestras que nos ha dejado José Saramago: Ensayo sobre la lucidez, Caín, El hombre duplicado, Memorial del convento o la fascinante Todos los nombres son algunos de los inolvidables títulos del Nobel. A modo de curiosidad, ya que es quizás un poco menos conocido, os recomiendo El cuaderno, que recopila las entradas del blog del escritor portugués.

¡Hasta pronto!

2 comentarios:

Pilar dijo...

Personalmente me ha gustado mucho esta entrada del blog y creo que no es necesario hacer más referencias a genios como Saramago, ya sobran las palabras. Desde luego que desde mi punto de vista nunca se dejarán de comprar libros. No me puedo imaginar regalarle a mi padre la última novedad de Saramago a mi padre ¿en un pen? Eso sí envuelto en papel de regalo y ¿con ticket regalo por si mi madre tuvo la misma idea? Es muy fuerte...

Miss I.P.E. dijo...

Muchas gracias Pilar. Ya no quedan muchos genios de la literatura como Saramago. Saludos