viernes, 25 de noviembre de 2011

Día de las Librerías

Viernes, 25 de noviembre de 2011. San Erasmo y celebración del primer día de las Librerías en España. Desde aquí nos sumamos a las felicitaciones a todos los libreros y les animamos a continuar con su imprescindible trabajo. A modo de homenaje, les dedicamos unos fragmentos de La sombra del viento, de Carlos Ruiz Zafón y de El librero de Kabul, de Asne Seierstad:

(...) dejé que mi mano rozase las avenidas de lomos expuestos, tentando mi elección. Atisbé, entre los títulos desdibujados por el tiempo, palabras en lenguas que reconocía y decenas de otras que era incapaz de catalogar. Recorrí pasillos y galerías en espiral pobladas por cientos, miles de tomos que parecían saber más de mí que yo de ellos. Al poco me asaltó la idea de que detrás de cada cubierta de cada uno de aquellos libros se abría un universo infinito por explorar y de que, más alla de aquellos muros, el mundo dejaba pasar la vida en tardes de fútbol y seriales de radio, satisfecho con ver hasta allí donde alcanza el ombligo y poco mas. Quizá fue aquel pensamiento, quizá el azar o su pariente de gala, el destino, pero en aquel mismo instante supe que ya habia elegido el libro que iba a adoptar (...)
La sombra del viento


(...) -¿Tiene Química nivel II?
Mansur pone su cara de librero más profesional. Sabe que no tiene el libro; no obstante, pide a la joven que lo siga hasta el fondo del local para buscarlo. Se coloca muy cerca de ella y busca en los estantes, mientras el perfume de la joven le cosquillea en la nariz. Se pone de puntillas y se inclina fingiendo buscar. A veces voltea hacia ella para escrutar las sombras de los ojos. Nunca ha oído hablar de ese libro.
-Por desgracia, no nos queda ningún ejemplar aquí, pero tengo algunos en casa. Si puedes volver mañana, te lo traigo.
Al día siguiente se pasa toda la jornada esperando que aparezca la maravilla, sin el libro de química, pero con un plan. Pasa el tiempo elaborando nuevas fantasías hasta la hora de cerrar, al crepúsculo. Frustrado, baja las rejas metálicas que protegen las agrietadas lunas del escaparate por la noche (...).
El librero de Kabul

¡Feliz fin de semana!

1 comentario:

Un lector dos de antes dijo...

Unha verdadeira pena que moitas librerías teñan que pechar, por moita tecnoloxía que haxa e libros electrónicos, son da opinión de que ler un libro, o tacto das fiollas, o cheiro que desprenden... nunca se poderá substituír por unha pantalla fria e inhumana...