jueves, 27 de octubre de 2016

Entrevistamos a Beatriz Benítez Castro, presidenta de la Unión de Correctores (UniCo)

Con motivo del Día Internacional del Corrector de Textos tenemos el placer de charlar con Beatriz Benítez Castro, presidenta de la Unión deCorrectores (UniCo).

— El 27 de octubre se celebra el Día Internacional del Corrector de Textos, ¿cuánto de celebración y cuánto de reivindicación debe tener?
No soy muy amiga de los porcentajes ni de las estadísticas, pero diría que el 40 % de celebración y el 60 % de reivindicación. Lo que celebramos es que, después de tantos siglos —desde el nacimiento de la imprenta, para ser exactos—, siga existiendo nuestra profesión. En sí, ya es un logro. El corrector es como un atleta profesional: salta vallas, lanza el martillo y usa la pértiga si es necesario para alcanzar su objetivo, un texto cuidado y legible. 

¿Qué reivindicamos? Pues, por ejemplo, que en la descripción oficial del oficio de corrector publicada en el BOE, dentro de la familia de las Artes Gráficas, se nos asignen tareas que no nos son propias. Es una falta de precisión que nos perjudica. 
También reivindicamos, año tras año, y casi les aseguraría que a diario, que el corrector no es un simple cazador de erratas. Nuestro trabajo es minucioso, requiere unos conocimientos profundos de gramática, de sintaxis, de vocabulario, de ortografía... Reclamamos que se reconozca nuestra labor con más seriedad y rigor, que se nos permita recuperar los espacios en los que antes estábamos presentes, como las redacciones de los periódicos, por ejemplo. 

¿Tiene sentido y es justo que un periódico o un libro, ya sean versiones en papel o en línea, salgan al mercado cuajados de incoherencias e incorrecciones, ya no solo con erratas? Los correctores trabajamos con ahínco para que los textos se publiquen en su estado óptimo, que es lo justo y mínimo para el lector final, por respeto a él. A nadie le gusta pagar por un producto defectuoso y, si lo es, nos quejamos. ¿Por qué no nos acostumbramos a actuar de igual forma con todo aquello que leemos y que nos ha costado un precio?


— ¿Qué aporta UniCo a la profesión?
UniCo tiene como primer objetivo cumplir con la labor gremial e interna, para sus socios, de ser un lugar de encuentro y de intercambio de conocimientos. En este foro nos ayudamos con las dudas, establecemos relaciones profesionales y de amistad, nos avisamos unos a otros sobre tal o cual encargo, estamos informados sobre lo que pasa en nuestro mundo, organizamos cursos específicos sobre herramientas de corrección o de productividad. En definitiva, nos ayudamos a no estar solos, porque la nuestra puede ser una profesión muy solitaria. 

También cumplimos con la labor pública de dar a conocer la profesión en otros ámbitos que no son el nuestro. Por ejemplo, si detectamos que en el mundo de la publicidad somos necesarios, nuestro objetivo es ponernos en contacto con las asociaciones de publicistas y organizar jornadas en las que explicamos cómo podemos ayudar a mejorar su trabajo. 

En el ámbito universitario, UniCo procura estar siempre presente en las jornadas orientativas que organizan las facultades. Una veces vamos solos y otras, junto con las demás asociaciones de la Red Vértice, un conglomerado de asociaciones de traductores, intérpretes, correctores y asesores lingüísticos. El objetivo de estas jornadas es que los alumnos universitarios conozcan las opciones laborales que están a su alcance y cómo funciona el mercado laboral. Nuestro afán es contar la realidad de la profesión, sin ningún tipo de maquillaje.


Hace unos cuantos años diseñamos una encuesta, la Radiografía de la profesión de corrector, para conocer la realidad de la profesión. Con las respuestas que obtenemos cada dos o tres años actualizamos el Libro blanco de la corrección, que se presentó por primera vez en el Tercer Congreso Internacional de Correctores de Textos en Español. La última versión, todavía provisional, se puede consultar en nuestra web.

— ¿Cuál es el perfil de los socios?
Tenemos socios de toda condición: muchísimos filólogos de casi todos los idiomas, abogados, médicos, periodistas, traductores, lingüistas, fotógrafos, arqueólogos... Algunos más jóvenes, recién graduados, otros muchos veteranos, y todos amantes de la lengua y aprendices, porque nunca dejamos de estudiar.  

La mayoría de los socios somos correctores residentes en España, bastante repartidos en la península y las islas, pero también contamos con algunos socios de otros países hispanoamericanos o españoles que viven y trabajan en el extranjero.


— ¿Qué requisitos se exige a un profesional de la corrección para asociarse a UniCo?
El primer filtro es el mensaje de solicitud de afiliación, que nos sirve para saber qué tipo de profesional está al otro lado del teclado. Nos escriben muchas personas que no han estudiado carreras lingüísticas y que tampoco han corregido, pero que tienen un amor desmedido por la lengua; en estos casos, como es obvio, estamos ante personas no profesionales y que (a veces nos lo transmiten así) «intentan vivir de esto», pero que ignoran en qué consiste y cómo funciona el mundo de la corrección. Con educación, les indicamos que existen cursos, másteres y posgrados de edición y corrección y que, pasado un tiempo y después de haber adquirido cierta experiencia, pueden volver a intentar ser socios. 


En el resto de los casos, afortunadamente, a UniCo se acercan profesionales con bastantes años de experiencia. Para comprobarlo, exigimos un currículum actualizado y otras referencias académicas fiables.

— ¿Qué balance hacen de estos más de diez años de vida de la UniCo?
UniCo comenzó su andadura en el 2005, con apenas unos cuarenta socios. Ahora somos casi trescientos y la cantidad de afiliados sigue aumentando. Nos volcamos en los socios porque, como es lógico, sin ellos no tendría sentido esta asociación: damos a conocer nuestra profesión y lo hacemos en los foros que nos parecen más oportunos. Organizamos actividades culturales, reuniones profesionales y nombramos cada año a un nuevo socio de honor, que suele ser un gramático, un ortógrafo o cualquier otro profesional que trabaje con la palabra escrita y tenga un especial cuidado por la lengua.

En el año 2009 nos unimos a otras asociaciones profesionales similares en el grupo de la Red Vértice, para apoyarnos unas a otras y que de esta forma nuestra voz pudiera sonar más fuerte en los momentos adversos. Nos reunimos una vez al año y estamos en contacto casi a diario. Actualmente ya somos veinte asociaciones. 

En estos años, UniCo ha participado en los dos primeros congresos internacionales de correctores de textos en español, celebrados en México y en Argentina, respectivamente. Nos enfrentamos al reto de preparar el tercer congreso en Madrid, en el 2014, y podemos decir con orgullo que superamos la prueba con nota. De él nos quedó el lema «Tus palabras son tu imagen». 

Ahora nos estamos preparando para asistir al cuarto, que se celebrará en Lima a mediados de noviembre, en apenas tres semanas. Estos encuentros son mucho más que un conjunto de disertaciones académicas: nos animan a adquirir nuevas herramientas de trabajo, a establecer contactos y a conocer nuevos mercados de trabajo donde nuestra profesión pueda ser bien recibida y remunerada. 

UniCo también ha sido invitada a varios encuentros como: el Foro Internacional del Español (FIE 2.0); al Seminario Internacional de Lengua y Periodismo de San Millán de la Cogolla, en La Rioja, cuyo tema fueron los Manuales de estilo en la era de la marca digital; y a la quinta edición del Congreso Internacional sobre Redes Sociales (Comunica2), por citar algunos. 

Hemos firmado convenios de colaboración con la Fundéu-BBVA y con AceTraductores, cuyos principales objetivos son los de dar a conocer la profesión, dignificarla y darle la entidad que merece.  


Resumir diez años de arduo trabajo en unas pocas líneas resulta difícil y contrasta con la idea de lo mucho que queda por hacer todavía. Los perfiles que la asociación maneja en las redes sociales y su página web son solo la punta del iceberg de todo el esfuerzo que no se ve, tanto de los socios voluntarios como de la junta, a la que tengo muchísimo que agradecer. 


— ¿Perciben que ha mejorado el reconocimiento y la visibilidad de los profesionales de la corrección de textos en los últimos años? ¿Cuál es su situación actual?
Consideramos que nuestra visibilidad en ciertos ámbitos ha mejorado algo, pero no una barbaridad. Tengamos en cuenta que ahora, más que nunca, la imagen de marca vende por sí sola, y por suerte son muchos los profesionales de otros oficios y profesiones que llaman a nuestras puertas para que corrijamos su página web, ese folleto que dejan en cada comercio de su barrio o el resumen del estudio que van a publicar en una revista científica y que dará un impulso a su carrera.

¿Qué quiero decir con esto? Pues que nuestro campo profesional se ha ampliado y que ya no se limita al tradicional sector editorial, pero sigue siendo insuficiente. Las empresas están obsesionadas con abaratar sus costes y no le dan a la corrección el valor que merece en la cadena de publicación de un texto. Y es una lástima, porque un pequeño error puede convertirse en burla en las redes sociales y echar por tierra el esfuerzo y la imagen en apenas unas horas. El impacto negativo es muy difícil de borrar.  

Por lo que respecta al mundo editorial, sigue siendo una valiosa fuente de trabajo porque en España es un sector potentísimo, pero las jornadas son titánicas y con unas condiciones laborales y salariales harto mejorables. Es verdad que hay excepciones de casas editoriales muy justas y honradas con sus colaboradores externos, pero son las menos...

— ¿Qué importancia otorga a la formación continua en el ámbito de la corrección de textos?
Como sucede con otras profesiones, el corrector no deja de aprender, de estudiar, de memorizar. Nos levantamos dudando y puede que a lo largo de la mañana hallemos una solución y que por la tarde dé un vuelco.

UniCo organiza cursos formativos que sirvan a los socios para ponerse al día sobre fiscalidad y herramientas informáticas, sobre ámbitos de la corrección tan específicos como pueden ser los textos médicos.


No hay que olvidar que el corrector es un profesional que ha sabido adaptarse con destreza a los nuevos formatos y programas informáticos: se sigue corrigiendo mucho en papel, pero la aparición de internet nos ha permitido trabajar más desde casa y con archivos que pueden recibirse y enviarse por correo electrónico sin necesidad de imprimir los documentos. 

2 comentarios:

Leticialogos dijo...

Una entrevista muy completa. Muchas gracias por reivindicar nuestra profesión, Beatriz. Feliz Día de la Corrección.

Rosa Marina Padilla Pérez dijo...

Sí: leer, dudar, aclarar, revisar, mejorar y aprender, aprender, aprender... Gracias por dejar claro, clarísimo, que esta profesión es mucho más que quitar o poner unas tildes.